LAS NUEVE MUSAS

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Sarcófago con las nueves musas esculpidas

Todos relacionamos la palabra musa, que es el origen de música, para referirnos a alguien que inspira, sobre todo a los artistas. Así es, las Musas son las diosas griegas inspiradoras de las artes y de los artistas, de la música, la poesía,… y de la ciencia.

La mitología griega era muy fecunda en la creación de seres con poderes sobrenaturales que explicaran tanto los sucesos de la naturaleza, como el talento y la inteligencia. Para esto último, la familia de los dioses se amplió con las “nueve musas”. ¡Veamos de dónde surge el mito!

El mito ha ido variando. En principio había solo una musa, pero Pausanias nombra tres, según Cicerón las musas son cuatro y en Lesbos adoraban a siete. En sus orígenes, eran consideradas solo espíritus del agua, ralacionadas con los rios y las fuentes. Así, en función del autor varian  de número, hasta que la adoración tracio-beocia de las nueve Musas se extendió al resto de las regiones de Grecia. Pertenecen a la corte de Apolo, aunque a veces se las relaciona con la de Dionisos.

El Mito de las MUSAS

Las alumbró en Pieria, amancebada con el padre Crónida, Mnemósine, señora de las colinas de Eleuter, como olvido de males y remedio de preocupaciones. Nueve noches se unió con ella el prudente Zeus subiendo a su lecho sagrado, lejos de los Inmortales. Y cuando ya era el momento y dieron la vuelta laestaciones, con el paso de los meses, y se cumplieron muchos días, nueves jóvenes de iguales pensamientos interesadas sólo por el canto y con un corazón exento de dolores en su pecho, dió a luz aquélla, cerca de la más alta cumbre del nevado Olimpo.

Hesíodo, Teogonía

Cuando Zeus, Dios del Olimpo, creó el mundo, preguntó a los otros Dioses si faltaba algo, los Dioses respondieron que faltaba un espiritu divino que inspirara la creación con palabras y música.

Entonces pidieron a Zeus que creara a las Musas…Y cuenta el Mito que Zeus y Mnemósine, Diosa de la memoria, hija de Urano -“el Cielo”- y de Gea -“la Tierra”-, durante nueve noches se unieron en un lugar cercano al Olimpo. De esa unión nacieron nueve musas.

Aunque Homero, en la Odisea, ya las menciona, será Hesíodo, en Teogonía, quien les dará nombre. Las nueve musas representan e inspiran cada una un arte especial:

– Calíope, la de “la bella voz”, la mayor,  es la  musa de la elocuencia y la poesía heróica. Normalmente era representada con un libro que podía ser La Ilíada o la Odisea.

https://unaderomanos.files.wordpress.com/2012/12/c4ad3-musa_clio.jpg?w=237&h=338

Clio, musa de la Historia.

– Clio, “la que da la fama”, es la musa de la Historia y protectora de las Bellas Artes. Anotaba todos los acontecimientos que tenían lugar en el mundo, por lo que se la representaba con rollos de escritura entre las manos.

Terpsícore, “la amante del baile”, es la musa de la danza y es representada danzando o con un instrumento musical de cuerda.

– Erato, “La adorable”, es la musa de la poesía romántica y la protectora del amor. Normalmente era representada con un laúd o lira, pero en algunas ocasiones también aparece representada con una corona de rosas y mirto.

– Talía, “la festiva”, musa de la Comedia y protectora del teatro.  Sostenía un báculo, una máscara cómica y solía vestir con ropas extravagantes que provocaban risa.

– Urania, “la celeste”, musa de la Astronomía y la Filosofía, es representada normalmente con instrumentos matemáticos, una corona de estrellas y con un globo terrestre.

– Euterpe, “la encantadora”,  musa de la Música, era representada con una flauta doble y guirnaldas de flores. Estaba muy unida a Terpsícore.

Melpómene, “la celebrada en cantos”, musa de la tragedia. Vestía de forma austera y se cubría el rostro con una máscara al estilo de los actores en la antigüedad, así como también llevaba en la mano una maza para recordar que no era un oficio sencillo y que se requiere un gran talento privilegiado.

– Polimnia, “la de varios himnos”,  es la musa de la Poesía Sagrada y el arte mímico, protectora de los actores. Sostenía un cetro para mostrar la fuerza de la elocuencia.

Desde la izquierda:
1-Clío, 2-Talía, 3-Erato, 4-Euterpe, 5-Polimnia, 6-Calíope, 7-Terpsícore, 8-Urania y 9-Melpómene

Culto

No poseen ciclo legendario propio, aunque están presentes en las de otros, atribuyéndoles mitos menores, y aparecen en todas las grandes fiestas de los dioses.

Se decía que el rey macedonio Píero, cuyas hijas, las Piérides, osaron retar a las musas y fueron convertidas en Urracas, fue uno de los primeros en introducir la adoración a las nueve Musas al pie del Helicón, la montaña más alta de Beocia, donde se encuentra la fuente Hipocrene, que surgió de una coz del caballo alado Pegaso. Allí había un templo en donde se celebraba el festival de las Musas en el Helicón, llamado Museia. El monte Parnaso, consagrado a Apolo, estaba también consagrado a ellas. A los pies de este monte se encontraba la fuente Castalia, en la que los artistas se purificaban antes de entrar al templo del dios.

Estas diosas se presentan como cantantes en las fiestas de los dioses, y forman parte del séquito de Apolo. Su primer canto fue el de la victoria de los dioses del Olimpo sobre los Titanes y el establecimiento de un nuevo orden cósmico. Se decía también que acompañaban a los reyes, dándoles las palabras necesarias para gobernar, inspirándoles sabiduría y otorgándoles la virtud de la justicia y la clemencia, con la que se ganaban el amor de sus súbditos.

Invocatio Musarum – “Musa, a ti te invoco”

Las musas, consideradas como las divinidades protectoras de las Artes, eran invocadas por el poeta, sobre todo al principio de sus obras, para solicitar inspiración y, así, encontrar las palabras adecuadas y poder distinguir entre los hechos verdaderos y falsos a la hora de narrar sus historias.

¡Salud, hijas de Zeus! Otorgadme el hechizo de vuestro canto.
Teogonía, 104-115.

Decidme ahora, Musas, dueñas de olímpicas moradas, 
pues vosotras sois diosas, estais presentes y lo sabeis todo,
mientras que nosotros sólo oímos la fama y no sabemos nada,
quiénes eran los príncipes y los caudillos de los Dánaos. Ilíada,2, 484-489

Musa, dime del hábil varón que en su largo extravío, 
tras haber arrasado el alcázar sagrado de Troya,
conoció las ciudades y el genio de innúmeras gentes.
Odisea, 1, 1-3
Siguiendo con los autores clásicos, también aparecen las Musas en la Eneida, de Virgilio.

¿Qué dios -decidme, Musas- desvió de los teucros incendio tan atroz? Eneida, 9, 77

Curiosidades:

La poetisa Safo de Lesbos fue recompensada con el cumplido de ser llamada «la décima Musa» por Platón.

La Constitución de 1920 de Gabriele D’Annunzio para el Estado libre de Fiume estaba basado en torno a las 9 musas e invocaba a Energeia (‘energía’) como «la décima Musa».

San Agustín escribe sobre el origen de la Leyenda de las Nueve Musas en su obra De doctrina christiana (Libro II, capítulo 17).

Fuentes:

Grimald, Pierre: Diccionario de mitología griega y romana. Buenos Aires: Paidós, 1981.

Otto,Walter : Las musas. Siruela, 2000.

Manual de Mitología

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