LA EMPERATIRIZ IRENE: UN CASTIGO EJEMPLAR. La reina que cegó a su hijo!!!

Situémonos en Constantinopla, capital del imperio Bizantino. Corría el año 797, la emperatriz Irene había tomado una decisión: castigar duramente a su hijo por la afrenta sufrida. El castigo sería ejemplar…., llegando a terminar con la vida de su propio hijo. Si bien, esta no fue la primera ni sería la última vez en que la historia se repetiría, así el caso de Livila, y de otros gobernantes como Felipe II.

Pero, antes, hagamos un repaso de los acontecimientos…

En noviembre del año 769, una joven Irene, de apenas 16 años, llegaba desde Atenas a Constantinopla a casarse con el hijo del emperador de Bizancio.

Según la leyenda, Irene, famosa por su belleza, tenía un origen muy humilde, se dice era hija de una hilandera, pero la suerte había hecho que la apadrinara un pariente sacerdote con grandes influencias. El emperador Constantino V la había escogido para esposa de su hijo, el coemperador León IV, que acababa de cumplir 19 años, con el fin de reforzar los vínculos entre la capital imperial y la provincia de Grecia.

Dos años después, en 771, nacería su hijo, el futuro Constantino VI y tan solo 9 años después quedaría viuda asumiendo la regencia. La emperatriz, que dominaba plenamente a su hijo del mismo modo que lo había hecho con su marido,  tomó las riendas y, con la colaboración de sus eunucos de confianza, Ecio y Estauracio, supo deshacerse fácilmente de sus enemigos: los cinco hermanastros de su difunto marido. La solución fue hacer que fueran ordenados sacerdotes, condición que les impedía reinar.

De este modo, Irene inició su reinado, que se prolongó, con algunas interrupciones, a lo largo de 22 años. De hecho, poco después, su hijo la asoció al trono y la emperatriz acabó gobernando en solitario con el título masculino de Basileus (emperador), en lugar del femenino Basilissa. Era la primera mujer que ocupaba el trono bizantino. 

De ella se cuenta que fue una gobernante ejemplar, que frenó a los sarracenos e hizo la paz con el califa Harun al Raschid. Además, se la reconoce por haber restaurado el culto a las imágenes y declarado herética la doctrina iconoclasta. Irene y el joven Constantino IV fueron aclamados como sucesores de Elena y Constantino El Grande, los primeros emperadores cristianos de Roma. Sin embargo, las relaciones entre madre e hijo comenzaban a resquebrajarse y durante su reinado se fue forjando su leyenda negra.

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Emperatriz Irene

 

Llegó el emperador a la edad adulta pero Irene no quería cederle el poder. Entre otras cosas, rompió el compromiso matrimonial de Constantino con una de las hijas de Carlomagno contra los deseos de él, obligándolo a casarse con María de Amnia (1) una noble anatolia, a quien éste detestaba. Se afirmaba, además, que Irene amenazó a su propia nuera con envenenarla si no se ponía de su parte en los desacuerdos que tuviera con su hijo. Además, también se rumoreaba que, como la relación entre ambos esposos era mala, la emperatriz Irene ponía afrodisíacos en los alimentos de la pareja para tratar de asegurarse de que tendrían descendencia. En una ocasión se habría excedido con la dosis de cantárida, llevándolos casi a la muerte. Años más tarde, en 795, Constantino repudiaría a su mujer y casaría con su amante Teodate (una de las damas de Irene), a quien concederá el título de Augusta.

Sería en el año 790 en que comenzaría, sin embargo, el principio de lo que sería el fin del emperador. Ese año, Irene decretó que ella tendría siempre prioridad en el gobierno frente a su hijo. Constantino se reveló y, con 19 años, logró hacerse finalmente con el poder que su madre se resistía a soltar y la confinó en el palacio de Eleuterio.

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Representación que ilustra el momento en el que Constantino IV asume el poder imperial.

Sin embargo, la ausencia de la emperatriz sólo duraría dos años. Tras una serie de fracasos militares, Constantino decidió devolver el poder a su madre,…pero la emperatriz no olvidaría la afrenta.

Cinco años más tarde, en el 797, Irene tramó una conspiración contra su propio hijo. Constantino fue apresado, azotado y cegado por orden suya. Él y Teodate, para entonces su esposa, fueron encerrados, y en su confinamiento, tal vez a consecuencia de las heridas infligidas, Constantino murió dejando el Imperio sin heredero varón. Era el 19 de agosto de 797 y Constantino tenía 26 años. Se dice que siguió a los hechos un eclipse solar y una oscuridad que duró 17 días, lo cual fue interpretado como señal de la cólera divina.

Desde ese momento Irene asumiría el poder absoluto, convirtiéndose en la primera emperatriz en la historia del Imperio Bizantino en ocupar el trono no como consorte o regente, sino en su propio nombre.

En el año 800, el Papa León III coronó a Carlomagno como emperador de Occidente. Irene, furiosa, se negó a reconocerlo considerando que este acto significaba una usurpación. Para solucionar las diferencias Carlomagno enviaba una misión diplomática con una propuesta de matrimonio, pero los planes de boda fueron frustrados. En octubre de 802, se descubrieron las conversaciones secretas, cosa que aprovecharon sus detractores quienes, al frente de una conspiración, depusieron a Irene y la desterraron a la isla de Lesbos. Nicéforo I será su sucesor.

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Estampa que representa a Santa Irene de Constantinopla venerada por la religión ortodoxa.

Irene fallecía al año siguiente en su lugar de destierro en la más absoluta miseria. Una mujer poderosa, cruel e intrigante. A pesar de su cruel crimen, los cristianos ortodoxos la veneran como santa y, con siniestra coincidencia, cada agosto celebran su memoria como la restauradora del culto a los iconos.

Debe ser el siglo que nos ha tocado vivir, pero no me acostumbro a estas historias en donde padres y madres destruyen a sus propios hijos por algo tan efímero como el Poder.
Amor frente a poder!!! Un buen dilema…
Fuentes:
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1- En 788, María era una de las trece candidatas en el primer concurso de novias documentado. El concurso fue organizado por la emperatriz regente Irene en busca de una novia apropiada para su hijo Constantino VI. Constantino había estado previamente prometido con Rotruda, hija de Carlomagno e Hildegarda, pero Irene suspendió el compromiso.
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