El Día de San Valentín: un invento de la Iglesia para acabar con la “lasciva” festividad de Las Lupercales!!

Pues sí, a pesar de lo que muchos creíamos, el Día de San Valentín no es un invento de los grandes almacenes, aunque, claro está, los comerciantes no han perdido la ocasión de sacar una buena tajada. Ni amor, ni pequeños angelitos capaces de volar y de lanzar flechas para entrelazar el destino de dos tortolitos. El origen del Día de San Valentín poco tiene que ver con lo que, a día de hoy, se celebra el 14 de febrero.lupercales-kjt-620x349abc

Resulta que el Día de San Valentín, como sinónimo del día de los enamorados empezó a celebrarse quince siglos atrás, concretamente en el año 494 d.C, siendo auspiciado por el papa Gelasio I, quien decidió celebrar una festividad católica el 14 de febrero con el fin de anular y prohibir la fiesta pagana de las Lupercales que se celebraba desde la Antigua Roma cada 15 de febrero en honor a Lupercus, protector de los pastores y sus rebaños, y como homenaje a la  loba que amamantó a los gemelos Rómulo y Remo. 

LOS LUPERCALES, EL ORIGEN DESDE LA FUNDACIÓN DE ROMA!!

El nombre de los Lupercales deriva de lupus (lobo, animal que representa a Fauno Luperco, romanización del griego Pan, dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina), un animal clave en la fundación mítica de la ciudad. El escritor Carlos Goñi relata en «Una de romanos: un paseo por la historia de Roma», este curioso episodio. Según la leyenda, el legítimo rey de Alba Longa (la ciudad fundada por Iulio, el hijo del troyano Eneas) fue destituido por su hermano Amulio, que acabó con todos los hijos varones de éste y convirtió a su única hija, Rea Silvia, en una virgen vestal para que así, al tener un voto de castidad, no tuviera descendientes. Sin embargo, la intervención divina salvó a la estirpe cuando el dios de la guerra, Marte, se enamoró de la bella muchacha y engendró con ella a dos gemelos:  Rómulo y Remo. Temeroso de tener en el futuro dos posibles rivales, el malvado Amulio ordenó su asesinato a un hombre que, sin asegurarse de que los niños hubieran muerto, los abandonó a su suerte en el río Tíber.

Éstos gemelos serían cuidados y alimentados por una loba llamada Luperca y un pájaro carpintero, los animales sagrados de Marte. Tras crecer junto a un pastor local, Rómulo y Remo regresaron para matar a Amulio y liberar de su encierro a su abuelo, que fue repuesto en su trono.

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Estatua de la loba amamantando a Rómulo y Remo

El origen de esta festividad según nos relata Ovidio (Fasti II, 425-452) se sitúan en el reinado de Rómulo, donde las Sabinas tras ser raptadas por los latinos, perdieron su fertilidad. Tras consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta respondió: Italidas matres, inquit, sacer hircus inito!” («Madres del Lacio, que os fecunde un macho cabrío velludo»), por lo que un adivino etrusco reinterpretó esta enigmática frase dando inicio al ritual.

Desde entonces un cuerpo especial de sacerdotes, los LupercoLuperci (amigos del lobo) empezaron a ser elegidos anualmente entre los adolescentes más ilustres de la ciudad (originalmente los cazadores). La reunión anual de los Luperci acontencía el 15 de febrero en la gruta del Lupercal, en torno al monte Palatino, lugar que según la tradición fue donde Fauno Luperco tomando la forma de la loba (Luperca) había amamantado a los gemelos, en cuyo honor se hacía la fiesta. También cuenta la tradición que allí había una higuera cuyas raíces habían detenido la cesta en cuyo interior se encontraban los gemelos Rómulo y Remo.Bajo la sombra de esta venerable higuera, llamada Ruminalis, comenzaba la fiesta con una ceremonia oficiada los sacerdotes que celebraban el sacrificio de un perro y de un macho cabrío [Ovidio (Fasti II, 361)]–animales que eran considerados impuros– y marcaban con la sangre del sacrificio la frente de los luperci con el cuchillo teñido con la sangre del sacrificio y a continuación borraba la mancha con un mechón de lana impregnada en leche de cabra. Éste era el momento en que los lupercos prorrumpían en una carcajada ritual.

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Ceremonia de las Lupercales

A continuación, los luperci cortaban la piel de los animales sacrificados en tiras, las llamadas «februa» (posiblemente el origen de febrero). Así los Lupercos, vestidos con las pieles de los animales sacrificados [(Justiniano 43, I, 7)], o bien desnudos según otros autores (Ovidio, Fasti II, 267, 300), iniciaban una carrera frenética alrededor del monte Palatino donde azotaban y fustigaban manos y espaldas con sus februa a todo aquel que encontrasen a su paso. El ser azotado por las tiras de cuero de los luperci equivalía a un acto de purificación, y era llamado februatio. Según se explica en el «Diccionario Universal de Mitología», las chicas, de hecho, consideraban todo un honor que los «lupercos» les diesen un correazo, pues era una forma de que los dioses les asegurasen un retoño. Los hombres zurrados, por el contrario, entendían que aquellos golpes les purificaban y les permitían entrar «limpios» en el nuevo año (que comenzaba entonces en marzo). Es decir, que llevarse una marca a casa era símbolo de buena suerte.

Según un pasaje narrado por Tácito el cortejo salía del Lupercal hacia el Foro Boario por el sur del Palatino y llegaba al Ara Máxima. Pasaban por el altar de Consus y el santuario de los Lares para terminar en el lugar de inicio. El recorrido no era un acto serio como lo había sido el comienzo de la ceremonia; los propios lupercales animados por el público convertían el paseo en una carnavalada cuyos gritos, cantos y bailes llegaban a ser obscenos.

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«Fiestas Lupercales», de Andrea Camassei – Museo del Prado

Para las mujeres este rito aumentaba su fertilidad poniéndole las carnes de color púrpura. Un color que representaba a las prostitutas de la época, en particular las que ejercían la prostitución sagrada con los lupercos en el Ara Máxima.

A pesar de que en el año 100 a.C. algunos autores ya consideraban esta festividad como “licenciosa”, ya que es una festividad con una alta carga de sexualidad, de hecho algunos autores como Cicerón se avergonzaban de haber visto participar a conocidos suyos en esta festividad, durante los años de gobierno de Augusto, las Lupercales recobraron gran importancia, debido a su preocupación ante la falta de nuevos nacimientos entre los ciudadanos romanos.

Esta fiesta en la que se lanzaban a las calles a estos «lupercos», jóvenes desnudos que iban azotando a las mujeres que encontraban por el camino con unas correas de piel de cabra, a modo de miembro viril, era considerada demasiado lasciva para el cristianismo emergente, de tal modo que en el año 494 se sustituyó la festividad por la del 14 de febrero, fecha en la cual murió martirizado  Valentín en el año 270.

DE FIESTA PAGANA A FIESTA CRISTIANA

Desde el siglo IV , como ya hemos ido viendo, se había ido eliminando paulatinamente todas las celebraciones paganas, siendo sustituidas o reconvertidas en otras de carácter religioso. Recordemos “El origen pagano de la Navidad” o los Carnavales. 

En este caso, Gelasio I necesitaba anteponer otra fiesta a la celebración de las Lupercales, por lo que escogió el del Santo que caía justo un día antes y que había vivido dos siglos antes: ‘San Valentín’.

No se tenía muy claro quién era este santo, que venía a suplir esa importante fiesta pagana, pero alrededor de él se crearon infinidad de leyendas (la mayoría desmentidas con el transcurso de los siglos) que indicaban que Valentín había sido bondadoso médico romano que decidió hacerse cristiano y ordenarse como sacerdote. Por aquel entonces (año 270 d.C) los soldados no podían contraer matrimonio, pero muchos fueron los que quisieron hacerlo para unirse a sus amadas. Valentín que era entonces el obispo de la ciudad de Iteramna (hoy Terni, en Italia), que se avenía a celebrar en secreto las bodas de aquellos soldados que no querían cumplir esa orden del emperador, ofició un buen número de bodas entre jóvenes enamorados. Ante ello el emperador romano Claudio II Gótico se enteró de lo que estaba realizando Valentín y ordeno ejecutarlo, convirtiéndose el religioso en un mártir y referente de todos los enamorados.sanvalentin0

Valentín fue martirizado y ejecutado el 14 de febrero del año 270. Se cree que fue enterrado en la Vía Flaminia, a las afueras de Roma, lo que hizo que durante la Edad Media la Puerta Flamina fuese conocida como Puerta de San Valentín.

Al menos esta es la historia que difundió la Iglesia Católica para justificar el hecho de instaurar, a partir del año 494 d.C,  la celebración del Día de los enamorados en la festividad de San Valentín y por lo tanto así poder cargarse de un plumazo la fiesta pagana de las Lupercales.

Y como festividad religiosa se estuvo celebrando a lo largo de los siguientes quince siglos, hasta 1969 año en el que bajo el pontificado de Pablo VI la Iglesia Católica, acordado en el Concilio Vaticano II, al no tener constancia fidedignadecidió eliminar San Valentín como festividad del calendario postconciliar (acordado en el Concilio Vaticano II), pasando a ser esta una fecha con santo pero sin celebración.

Pero por aquel entonces la comercialización del Día de San Valentín como fecha del Día de los Enamorados ya estaba totalmente instaurada en la sociedad de consumo. Así que, feliz día!!

FUENTES: 

ABC. Sacrificios, sexo salvaje y depravación en la Antigua Roma: el atroz origen de San Valentín

ABC, ¿Sabías que el Día de San Valentín fue un invento de la Iglesia para acabar con una antigua fiesta pagana?

20 minutos, ¿Sabías que el Día de San Valentín fue un invento de la Iglesia para acabar con una antigua fiesta pagana?

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Un pensamiento en “El Día de San Valentín: un invento de la Iglesia para acabar con la “lasciva” festividad de Las Lupercales!!

  1. PD: Todo lo que hacemos los humanos son “inventos”. La misma cultura es un “invento”. Nada nos ha salido de un árbol ni hay una costumbre primigenia y original que mana de ningún dios o dioses. Lo que a mi no me vale es que lo que haga el sacerdote de Ra o de Júpiter Capitolino sea algo tradicional y milenario y lo que haga otro sacerdote o religión de hace 1700 años sea un “invento”…. La fiesta no es sólo válida por tener tradición u originalidad, sino por estar la celebración viva socialmente, del modo que sea (ya sea en un ámbito consumista, tradicional o puramente simbólica). En eso se basan las fiestas. Sean las que sean. Las fiestas se instauran, se reemplazan, se extinguen o se recuperan. Y lo más importante de todo es que haya personas que las celebren, pues para eso existen. De otro modo se convierten en objeto para antropólogos desde la distancia. Se conocerá mucho sobre ella pero la sociedad no la disfrutará. Edito: Se explica la historia en Occidente de este Santo…pero no la oriental. San Valentín no está oficialmente dentro del Santoral católico desde 1969, pues no se sabe a ciencia cierta quien fue en realidad, pero los pueblos celebran ese día, bien en recuerdo a la leyenda o bien por ser o ser considerado popularmente (que es lo que cuenta) simplemente el Día de los enamorados. Los romanos eran grandes “inventores” pues ellos inventaron el Día de San Valentín, la Navidad, etc, etc… nadie más que ellos. Un cristiano romano es igual de romano que un maniqueo romano o mitraíco romano o dodecateísta romano. De hecho las mayor parte de las fiestas y tradiciones cristianas las “inventan” ellos….incluido el mismo credo.

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