El día 11 del 11, a las 11h, de 1918… “El fin de la Primera Guerra Mundial”

HerosDurante algunas semanas de otoño se puede ver como muchos ingleses llevan una amapola en la solapa y decoran monumentos y jardines con esta flor. Y la razón es que con ello rinden homenaje a sus caídos en la I Guerra Mundial con el Remembrance Day, que se celebra cada 11 de Noviembre, día del Armisticio de la Primera Guerra Mundial.

En efecto, hace exactamente 101 años,  el 11 del 11, es decir el 11 de noviembre, del año 1918, se ponía fin a la I Guerra Mundial.

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Pintura que representa a la firma del armisticio en el vagón.

A primeras hora de la madrugada de ese 11 del 11 de 1918, en concreto a las 5:20h, se firmaba el llamado Armisticio de Compiègne, un tratado  entre los Aliados y el Imperio alemán que significaba el fin de las hostilidades en el Frente Occidental. Este armisticio, por el cual los alemanes reconocían su derrota, se firmó  en un vagón estacionado en el claro de Rethondes, en el bosque de Compiègne, al norte de París.

El tratado entró en vigor como hora simbólica a las 11 de la mañana. Con ello, además, se quería dar tiempo a comunicar la noticia a las distintas unidades que estaban desplegadas en el frente.  A las 11 de la mañana, las campanas resonaron en todas las ciudades y pueblos de Francia y, en el frente lo hacían las cornetas indicando el alto el fuego, aunque eso no evitó toda una serie de muertes inútiles más esa misma mañana.

Se ponía fina a la Gran Guerra después de cuatro años de lucha atroz. En esta fatal contienda que duró 4 años, 3 meses y 14 días, y en la que participaron 158 países, supuso una pérdida de vidas de casi diez millones de combatientes y resultaron heridos otros veinte; además de los civiles que se estiman en más de siete millones de personas… !Sólo la peste negra había sido más destructiva¡ Todo ello, sin contar la destrucción que dejó atrás –aún hoy en día hay partes de la Zona roja en Francia en las que no se puede entrar por lo contaminadas que quedaron– y las pérdidas económicas que acarreó.

Zona Roja Francia

Zona Roja en Francia

Y mientras en París el pueblo aplaudía al jefe del gobierno Georges Clemenceau, en Alemania, cuya tierra ha permanecido intacta durante todo el conflicto, el alivio vendrá acompañado de una fuerte humillación que se verá intensificada poco después con la ratificación del armisticio.

De hecho, el armisticio tuvo que ser prorrogado hasta tres veces hasta la firma  final en el Tratado de Versalles, el 28 de junio de 1919 (paradójicamente justo cinco años después del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y de su esposa, la condesa Sofía Chotek, que fue el detonante del inicio de la guerra, que comenzaría un mes después el 28 de julio de 1914).

Es aquí, con la firma de este “tratado de paz” cuando el sentimiento de humillación alemana aumentará, ya que los términos impuestos por los aliados a Alemania serán tan duros que, creo que estaremos todos de acuerdo en que esta “revancha” supondrá un punto de inflexión y será el germen que alimentará el auge del nazismo y las terribles consecuencias postreras: La Segunda Guerra Mundial. Una prueba de ello es el hecho de que Hitler obligó a Francia a firmar un armisticio el 22 de junio de 1940, en el que se acordaba el cese de las hostilidades entre Alemania y Francia, en el mismo vagón en el que se firmó el Armisticio de Compiègne, situado en el mismo sitio en el que se había firmado el armisticio de 1918. !No hay mayor venganza!

Así, la que iba a ser la guerra que terminara con todas las guerras, no fue sino el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial, que estalló 21 años después y que, desgraciadamente, resultaría ser mucho más virulenta contando las escalofriantes cifras de entre 50 y 55 millones de muertes entre la población civil y entre 21 y 25 millones entre los combatientes para cuando Japón firmó su rendición el 2 de septiembre de 1945. Sin duda, la mayor barbarie de la humanidad a su propia especie, y aunque quisiéramos que esto nos hubiera servido de escarmiento y aprendizaje, parece que el “Hombre” tristemente !no solo tropieza dos veces con la misma piedra!

Clodia, la rebeldía hecha mujer!!

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Catulo leyendo sus poemas en casa de Lesbia – Sir Laurence Alma Tadema

Clodia – forma “plebeya” de su nombre patricio, Claudia Metela –, aunque seguramente escandalizara a las matronas más conservadoras de su tiempo, ha dejado huella en la historia por varias razones, sin embargo las más de las veces éstas no fueron favorables para ella. La primera precisamente fue el haber suscitado el amor del joven poeta, Cayo Valerio Catulo, quien dándole el nombre de Lesbia (1), le dedicó versos hermosísimos alabando su belleza.  Sigue leyendo

El trágico final del Centurión apodado “Dame otro”

Si recordáis, en la entrada sobre los castigos a las legiones, en las notas hablábamos de una anécdota que Tácito nos cuenta, y es que en el año 14 D.C. las legiones del Rhin habían linchado a un centurión, apodado cedo alteram, literalmente “tráeme otro”. El sobrenombre se debía a su costumbre de calentar la vara en los lomos del legionario de turno mientras pedía a gritos otro “vitis” para no perder el ritmo.

Los Anales o Libros desde la muerte del Divino Augusto —Ab excessu Divi Augusti libride Cornelio Tácito son la principal fuente historiográfica para conocer la primera mitad del siglo I d.C., la consolidación del Principado y la sucesión de intrigas de la familia Julio-Claudia. Y la fuente de tal anécdota la encontramos en el primero (I.16-30) de los dieciocho libros que componen su obra, de los que tan solo conservamos del I al VI y del XI al XVI. Sigue leyendo

LEGIONES DE ROMA, EVOLUCIÓN Y ESTRUCTURA!

El ejercito romano podría ser considerado como el mayor y más preparado cuerpo militar de la historia antigua. Un máquina de guerra bien engrasada que hizo posible la extensión de Roma a casi todos los confines conocidos de la antigüedad.

Como proclama Rómulo al descender de los cielos a Próculo Julio sobre el destino de Roma:

 “Ve y anuncia a los romanos que es voluntad de los dioses que mi Roma sea la capital del orbe; que practiquen por consiguiente el arte militar; que sepan, y así lo transmitan a sus descendientes, que ningún poder humano puede resistir a las armas romanas” (1)

La legión romana (del latín legio, derivado de legere, recoger, juntar, seleccionar) era la unidad militar de infantería básica de la antigua Roma Sigue leyendo

Martius, el mes de Marte y las Matronalia. Distintos cultos para hombres y mujeres!!!

El historiador griego Polibio decía que !los romanos eran más religiosos que los mismos dioses!. En efecto, cada mes tenía varios días reservados a los dioses, feriae, y gracias al poeta romano Ovidio, que escribió en la madurez de su vida un calendario poético llamado Fastos, han llegado a nosotros varias fiestas romanas y las leyendas relacionadas con cada una de ellas.

En la Antigua Roma, marzo era el mes dedicado al dios Marte, el dios de la guerra, hijo de Júpiter y de Juno. En latín se le conoce como Mars, Martis y su adjetivo correspondiente es Martialis o Martius.  En nuestra lengua, marcial, lo conservamos, por ejemplo, en las artes marciales o las marchas marciales. Era un mes muy animado: en él en origen se iniciaban de los cargos públicos, tenían lugar los comicios republicanos y, tras ellos, comenzaban los consecuentes consulados. En este mes se reanudaban los trabajos en el campo y se preparaban las armas para la guerra.

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Estatua de Marte (Ares) en Villa Adriana (Tívoli).

Marte es uno de los dioses más importantes de los romanos, y pertenece a la triada arcaíca de los dioses superiores (Júpiter, Marte y Quirino). Para calibrar su importancia, baste señalar que el año romano se iniciaba originalmente en el mes consagrado a este dios: Martius mensis. Además, Marte se considera el padre del pueblo romano al ser el el dios que, al engendrar a Rómulo, junto con su gemelo Remo, hizo posible la fundación de Roma. Naturalmente, Marte es el dios de la guerra, una de las actividades fundamentales de los romanos, se representaba armado como un hoplita griego y su animal sagrado era el lobo; pero es también dios de la agricultura, quizás la actividad más importante para estos pueblos agrarios: una de las plegarias más antiguas, que se ha conservado en la obra sobre agricultura de Catón, comienza y termina con la fórmula “Padre Marte”, y en ella se ruega al dios que favorezca las cosechas, guarde el ganado y mantenga a salvo a la familia. Sigue leyendo