Animales de compañía en Egipto y la Antigua Roma!

Las razones de cómo fueron domesticados los animales son inciertas y se remontan a varios miles de años, a los origines de la especie humana. Con casi toda seguridad, los animales que ahora denominamos “de compañía” fueron domesticados para colaborar con el hombre.

La verdad es que la atracción entre hombres y perros fue mutua y casi instantánea. Los primeros vestigios de coexistencia entre ambas especies datan de hace 6 mil años en tumbas antiguas de hombres enterrados al lado de sus mascotas.

Aparentemente, entre los pueblos antiguos, podría decirse que los griegos fueron los primeros en adoptar al perro, pariente del lobo, como animal de compañía. El perro ya estaba presente en las narraciones de la mitología griega. Hades, dios de los infiernos, encargó a un perro, Cerbero, la guardia de las simas abismales para evitar que los espíritus de los muertos pudieran escapar.  También Homero en la Odisea destaca la fidelidad del perro de Ulises, Argos, ya que fue el único que reconoció a su amo cuando regresó a su patria con ropaje de vagabundo tras una larga ausencia.

MASCOTAS EN EL ANTIGUO EGIPCIO

Los antiguos egipcios destacaron por tener numerosos animales de compañía y por el particular afecto que sentían por ellos. El célebre historiador griego Heródoto de Halicarnaso, que visitó Egipto a mediads del siglo V a.C., subrayó que “los animales domésticos eran abundantes” y dio testimonio de la gran desolación que la muerte de una mascota producía entre los habitantes de la casa; éstos se depilaban las cejas en signo de aflicción cuando moría su gato, y se afeitab todo el cuerpo, incluida la cabeza, si el que moría era un perro.

Los egipcios se hacían representar junto a sus mascotas en los muros de sus tumbas, en las estelas funerarias y en los sarcófagos, lo que aseguraba que el dueño y el animal que él quería, así representados, siguieran gozando de la mutua compañía en el Más Allá.

Las mascotas de los antiguos egipcios eran básicamente tres: perros, gatos y monos.

  • Para los egipcios, el perro (en egipcio antiguo iu, o también tyesem),  ya era el mejor amigo del hombre, el compañero más fiel en la casa y también el mejor camarada en la caza. El perro domesticado entraba en la casa y caminaba libremente por toda ella, acomodándose bajo las sillas para comer, dormir o descansar cerca de sus cuidadores. Estaba prohibido matarlos bajo pena de muerte. Su dios Anubis se representaba como un hombre con cabeza de perro, cuyo cometido era ser el conductor de las almas al reino de las sombras.

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    Los perros lebreros ayudaban a sus amos a cazar leones, antílopes y órices. En la imagen, Tutankhamón cazando acompañado de su perro. abanico. Museo Egipcio, El Cairo.

  • El gato, que los antiguos egipcios denominaban miu,  era  considerado como inmortal y objeto de culto divino. Eran eficaces cazadores de ratones, serpientes y otros animales poco deseados en hogares y graneros. El gato se convertiría en la mascota favorita de algunos miembros de la realeza: el príncipe Tutmosis, primogénito de Amenhotep III mandó elaborar un magnífico sarcófago de piedra con bellos relieves e inscripciones para su querida gata Tamit.
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Los gatos estuvieron presentes en distintos ámbitos en el antiguo Egipto, desde el doméstico hasta el religioso. Óleo por Edwin Long. 1878.

  • También el mono (en egipcio antiguo ky) y el babuino (ian) eran criados como animales domésticos. En el repertorio decorativo de las tumbas, los encontramos trepando a palmeras e higueras para ayudar a recolectar los frutos que estaban más altos. Aparecen asimismo representados debajo de la silla de sus dueños, a menudo adornados con collares y brazaletes. Ya desde el Imperio Antiguo, el mono consiguió el afecto del hombre y tuvo acceso a la casa, donde convivía con el perro y el resto de animales domésticos. Divertía a la gente con sus gestos y acrobacias, y, en definitiva, sabía hacer pasar el tiempo de manera agradable.

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    Tumba de Tutankamón: Mural de los 12 monos, símbolo de las 12 horas nocturnas que debía transitar el monarca antes de renacer.

Las mascotas vivían cerca de sus amos y cuando morían eran esmeradamente momificadas, se colocaba dentro de un ataúd o de un sarcófago y se enterraba cerca de quienes habían sido sus dueños, e incluso algunos han aparecido dentro del propio sarcófago del dueño del animal: se han encontrado perros cuidadosamente momificados y acurrucados a los pies de sus amos. Quizás en vida la mascota y su dueño dormían juntos y el propietario deseaba continuar haciéndolo durante su vida de ultratumba.

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Momias de gatos – Brittish Museum

MASCOTAS EN LA ANTIGUA ROMA 

Aunque la vida doméstica de los romanos no era del agrado de los historiadores antiguos, por lo que sabemos poco sobre juguetes, mascotas o juegos de los más pequeños, no obstante sabemos que las mascotas eran habituales y, tanto entonces como ahora, era el perro, con diferencia, el primero en los gustos de los romanos.

Si bien, en la antigua Roma la figura del perro tuvo diversas funciones. Por un lado, se les utilizaba en espectáculos populares y en los grandes circos, donde combatía con poderosos osos, tigres y leones, para ello se utilizaban perros molosos que eran una raza con fuerte musculatura. Este mastín se constituyó en el fiel compañero del gladiador y del legionario.

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Grabado del archivo de la Fundación Aurora. Representa una famosa lucha entre un elefante, un león y un perro de guerra, de la que el perro quedó vencedor.

Por otro lado, también, eran muy apreciados en las cacerías, teniendo una preferencia especial por los galgos;  El erudito escritor romano, Varrón (116-27 a.d.C). menciona en su obra didáctica varios consejos a la hora de adquirir perros para ser utilizados en labores de pastoreo:

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Escena de caza

“…no educarlos con cazadores, sino con un pastor porque podían atacar al ganado y los entrenados por los cazadores, al ver una liebre o un zorro los relacionaban con la caza y abandonaban a los animales en persecución de sus presas”.

Pero, a finales del periodo republicano, se puso de moda entre las clases más acomodadas la tenencia de perros con la finalidad de que sirvieran de guardianes del hogar. Así encontramos representados en mosaicos como estos perros “de compañía” servían de advertencia a los intrusos. Eran representados con la frase “Cave canem” Nuestro ¡Cuidado con el perro!

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Mosaico en la puerta de entrada a la casa llamada “del poeta trágico”, en Pompeya. Era algo común que al entrar en una casa se viera la inscripción : «Cave canem»

En una sociedad tan refinada como llegó a ser la romana, también el perro llegó a ser una compañía muy querida. La descripción que el poeta romano Marco Valerio Marcial hace de la perra de su amigo Publio, Issa, lo refleja con claridad. Dice Marcial:

“Issa es más pura que un beso de paloma, más cariñosa que todas las muchachas, más preciosa que las perlas de la India… Para que su última hora no se la llevara del todo, Publio reprodujo su imagen en un cuadro en el que verás una Issa tan parecida que ni siquiera la misma Issa se parecía tanto a sí misma”.

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Estatua de un niño luchando con un ganso tan grande como él. En realidad es la copia romana de un original griego en bronce del siglo II aC atribuida a Boethus que se guarda en la Gliptoteca de Múnich.

Los Gansos “del Capitolio” 

La plebe generalmente con escasos recursos económicos, no se podía permitir este tipo de animales guardianes, así que se tenia que conformar con los gansos (ocas). También se conocían los monos, pero no podían haber sido frecuentes.

Por extraño que nos pueda parecer, fueron unos gansos los protagonistas de un heroico acto de defensa en Roma. Según la leyenda, los graznidos que emitieron estos animales cuando la ciudad fue atacada de noche por los galos en el siglo IV a.d.C, alertó a los soldados romanos, evitando que ésta cayera a manos del enemigo.

Ya en el siglo I comenzaría a conocerse el gato doméstico y los pájaros eran muy habituales en los hogares romanos. Así, además de las palomas y los pajaritos que son familiares entre nosotros, se habla de patos, cuervos y codornices como mascotas de los niños romanos.

 

PERROS Y GATOS EN LA GUERRA 

Pero no todo eran carantoñas, pues además de cazadores y animales de compañia, los romanos fueron los primeros en la antigüedad en utilizar perros para la guerra.  Los“perros soldados”, como los llamaos  Polieno, que cumplían misiones de defensa, ataque y enlace, utilizados por los romanos fueron los “molosos” descendientes de los dogos asirios (1). Fueron utilizados primero en el circo y luego en los ejércitos.

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Bajorrelieve Asirio 4000 a.c

Los soldados romanos quedaron sorprendidos por éstos, dotados de una impresionante musculatura y una férrea mandíbula de acero que una vez cerrada no desprendía la presa, y los denominaron con el nombre de Canis pugnances”.  Se les utilizó como combatientes y  se les procuraba entrenamiento de soldados. Este moloso se caracterizaba por su extrema fiereza y causaba terror en las descuidadas tropas de infantería, siendo llevado al campo de batalla en jaurías de varias decenas por unidades especiales de la legión romana. Podía llegar a pesar entre 60 y 80 kg y saltar para desgarrar y destrozar el cuello del enemigo.

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Se les cubría con una protección de placas de cuero para protegerse de las flechas y casquetes del mismo material; se les adosaban recipientes con fuego y los enviaban a entremezclarse con la multitud creando incendios. También se les colocaba un tipo de coraza que llevaba cuchillas que producían heridas cortantes en los enemigos y en sus caballos y portaban collares de cuero con púas metálicas de aspecto cónico. En el caso de que el animal fuera utilizado como “enlace”, al can se le avecinaba un destino final trágico, ya que se le hacía ingerir un tubo de cobre que en su interior contenía un mensaje. Cuando el perro llegaba a su destino se le destripaba para recuperar la información.

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Gato de un mosaico perteneciente a una casa pompeyana

Pero los ejércitos del Águila también llevaban gatos. El objetivo era que, como había muchos ratones en los campamentos y cuarteles de invierno, los felinos se los comían. Además de que, tras el paso por Egipto, por su vinculación con Isis, era considerado el gato un animal que simbolizaba la victoria.

EMPERADORES Y SUS “EXCÉNTRICAS” MASCOTAS 

Aunque no fue emperador, Julio César tuvo como mascota a una jirafa. En efecto, fue César quien introdujo la primera jirafa en Europa traída de sus campañas en Asia Menor y Egipto donde conoció a Cleopatra. Sin tener claro qué animal era, los romanos la bautizaron cameleopardo, un cruce entre camello y leopardo, convirtiéndose en el nombre científico que se utiliza hasta hoy.

Augusto, el primer emperador,  puso de moda los cuervos y los periquitos; el segundo emperador, Tiberio, quien reinaba cuando se procesó a Cristo, tenía una serpiente que alimentaba con su propia mano.

Lo de Calígula con su caballo Incitatus, a quien nombró Cónsul, fue sumamente extravagante. Le vestía con mantas púrpuras (color propio de la familia imperial), su cuadra estaba decorada con mármol y perlas, le tocaban los músicos, y cuando iban huéspedes a cenar, el jamelgo, y no su amo, era designado anfitrión. Comía copos de avena mezclados con suaves y delgadísimas escamas de oro.

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Escultura ecuestre de mármol del emperador Cayo Calígula – Brittish Museum

Claudio, quien gobernó el Imperio del año 41 al 54, quedó profundamente impresionado con la bravura de los perros tipo pugnace britanniae. Estos animales eran utilizados por las legiones para desarmar las primeras líneas de batalla de los ejércitos enemigos tras la conquista de Britania. Así que el emperador, decidió enviar varios de ellos a Roma para que fuesen utilizados en los espectáculos gladiatorios. Y Nerón poseía una pantera llamada Febea.

Otros emperadores  se permitieron ciertas extravagancias  como Domiciano, quien reinó en Roma entre el 81 y el año 96,  y tuvo un león como mascota, al igual que Caracalla ya en el siglo III, quien supuestamente también domesticó a una de estas fieras.

Otro emperador, Valentiniano, tenía dos osas enjauladas junto a su dormitorio. Una se llamaba “Inofensiva” y otra “Lentejuela dorada”. A la primera la devolvió a los bosques por sus muchos méritos.

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El relato sobre Honorio y su gallina inspiró el cuadro de John Williams Waterhouse: Los favoritos del emperador Honorio

El historiador bizantino Procopio recogió la siguiente anécdota (probablemente falsa según Gibbon). Honorio poseía una gallina faraona a la que llamaba “Roma”. Cuando la ciudad fue saqueada por los godos de Alarico, el eunuco que estaba a cargo de la gallina corrió a anunciarle el fin de Roma al emperador, pero este entendió que hablaba del animal y se disgustó. Honorio repuso que cómo podía ser que hubiera fenecido Roma si acababa de darle de comer. Cuando el criado le explicó que la gallina estaba a salvo, que era la ciudad eterna la que se hallaba en peligro, Honorio suspiró aliviado. Tan grande, dicen, fue la locura con la que estaba poseído este emperador. Corría el año 410.

NOTAS 

1- El término moloso proviene de una región de Grecia, Molosia, perteneciente al reino de Epiro. Los molosos son los ancestros de los actuales perros como el Mastín, el Dogo, el Mastín Tibetano, el Corso francés e italiano y el Presa Canario Español,… etc.

BIBLIOGRAFÍA

El Bajo Imperio Romano, Averil Cameron, 1993 Ediciones Encuentro
Historia de Roma; Indro Montanelli

WEBGRAFÍA 

National GeographicLos animales de compañía en el Antiguo Egipto.
Arquehistoria, perros y mascotas en la Antigua Roma. 
Paseando por la HistoriaAnimales de compañía en la Historia El Rol del Perro, Antigüedad y actualidad.
La Túnica de Neso«Julio César tenía una jirafa de mascota y usaba perros para luchar en sus legiones» 
ABC; entrevista a la historiadora María Lara
Los Perros Romanos 

 

El Día de San Valentín: un invento de la Iglesia para acabar con la “lasciva” festividad de Las Lupercales!!

Pues sí, a pesar de lo que muchos creíamos, el Día de San Valentín no es un invento de los grandes almacenes, aunque, claro está, los comerciantes no han perdido la ocasión de sacar una buena tajada. Ni amor, ni pequeños angelitos capaces de volar y de lanzar flechas para entrelazar el destino de dos tortolitos. El origen del Día de San Valentín poco tiene que ver con lo que, a día de hoy, se celebra el 14 de febrero.lupercales-kjt-620x349abc

Resulta que el Día de San Valentín, Sigue leyendo

¡El origen pagano de la Navidad! Saturnales, Mitra y Sol Invictus

Como ya hemos visto en alguna que otra ocasión, muchas de nuestras fiestas cristianas en realidad tienen un origen pagano: los carnavales, la noche de San Juan, … En general, el cristianismo, como muchas otras religiones, para poder calar mejor entre la población hubo de asimilar algunas de las antiguas conmemoraciones paganas, incorporándolas a sus ritos.

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Nacimiento de Cristo – Fra Filippo Lippi

En cuanto a la Navidad (1), que celebra el nacimiento de Jesús y es época de regalos y celebraciones familiares, veremos que una vez mas “todos los caminos llevan a Roma”. Sigue leyendo

La Papisa de Roma, realidad o ficción!

La Iglesia Católica es una institución en la cual, como casi todas las religiosas mayoritarias, el papel de la mujer ha estado siempre relegado a un segundo lugar, el de abnegación y obediencia, pero nunca a uno protagonista y de relevancia. La figura principal y cabeza de la Iglesia es ostentada por el Papa y, desde tiempos de San Pedro, hasta donde sabemos, siempre ha contado con Papas varones. O eso es lo que nos han hecho creer!!

Los cónclaves, en los que se elije al nuevo Papa cuando el anterior ha fallecido, están envueltos en miles de leyendas y anécdotas, pero una de ellas pone en cuestión que todos los líderes de la Iglesia hayan sido hombres. Según el mito, una mujer llamada Juana, disfrazada de varón, fue elegida Papa y gobernó entre los años 855 y 857.

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Un fotograma de la película «La pontífice»

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La indumentaria de las matronas romanas

El cine y últimamente la televisión nos tienen acostumbrados a mostrar a las romanas, salvo excepciones, algo frívolas en su modo de vestir y de adornarse.  Esto ha llevado a la idea equivocada de que las mujeres romanas iban mostrando sus cuerpos, pero nada más lejos de la realidad. Generalmente iban muy tapadas y, de hecho, en público y por la calle no debían mostrar su cuerpo ni siquiera casi las manos y muy poco de la cabeza.

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Serie Spartacus

Evidentemente, como cualquier mujer, a las romanas también les gustaba vestir lo mejor posible y, ante todo, mostrar con ello su status social, pero todo ello sin caer en la obscenidad. Buena prueba de que eran coquetas lo tenemos en la reacción a la Lex Oppia, cuya promulagación, en el contexto de la II Guerra Púnica, dio lugar a la prohibición a las mujeres de portar, entre otras cosas, cierta cantidad de joyas. Ante esta restricción las matronas no dudaron en movilizarse y concentrarse en Roma para conseguir que se derogase, como finalmente se hizo. Sigue leyendo