LA EMPERATIRIZ IRENE: UN CASTIGO EJEMPLAR. La reina que cegó a su hijo!!!

Situémonos en Constantinopla, capital del imperio Bizantino. Corría el año 797, la emperatriz Irene había tomado una decisión: castigar duramente a su hijo por la afrenta sufrida. El castigo sería ejemplar…., llegando a terminar con la vida de su propio hijo. Si bien, esta no fue la primera ni sería la última vez en que la historia se repetiría, así el caso de Livila, y de otros gobernantes como Felipe II.

Pero, antes, hagamos un repaso de los acontecimientos…

En noviembre del año 769, una joven Irene, de apenas 16 años, llegaba desde Atenas a Constantinopla a casarse con el hijo del emperador de Bizancio.

Según la leyenda, Irene, famosa por su belleza, tenía un origen muy humilde, se dice era hija de una hilandera, pero la suerte había hecho que la apadrinara un pariente sacerdote con grandes influencias. El emperador Constantino V la había escogido para esposa de su hijo, el coemperador León IV, que acababa de cumplir 19 años, con el fin de reforzar los vínculos entre la capital imperial y la provincia de Grecia.

Dos años después, en 771, nacería su hijo, el futuro Constantino VI y tan solo 9 años después quedaría viuda asumiendo la regencia.  Sigue leyendo

Cicerón y Marco Antonio !Una venganza servida muy, muy fría!!

Todos sabemos quiénes fueron CicerónMarco Antonio. Efectivamente, fueron dos de las figuras más importantes de la historia de la República Romana. Pero, ¿sabíais de dónde procedía el odio que Marco Antonio sentía hacía el orador?, ¿Diferencias políticas, lucha de poderes, enfrentamientos con César, …? Quizás fuera un origen algo más “humano”.  Veámoslo.

Publio Cornelio Léntulo, apodado “Sura”, fue un político romano que se convirtió en una de las principales figuras de la conjura de Catilina, a la que se unió en el 70 a.C. tras ser expulsado del Senado.

La primera catilinaria, Maccari, 1880. En primer plano, a la derecha de la foto, Catilina contempla mudo y aislado del resto de senadores.

Corría el año 63 a.C., uno de los más convulsos del siglo I a.C., Cicerón, ante el Senado, pronunciaba su cuarta Catilinaria,  en contra de Catilina y los conspiradores. “Sura”,  aguardaba en la oscuridad del “Tullianum”.  El ambiente era sofocante, el olor insoportable y apenas había luz. Sura había creído que la conspiración tendría éxito, así lo decían las profecías. ¡Malditos galos! Que los dioses los maldigan. Ellos habían alertado a Cicerón, y ahora, mientras el cónsul se llevaba la gloria y el reconocimiento de la Patria gracias a sus largos discursos en el Senado, él esperaba impaciente la sentencia de exilio. Pero, cuando la puerta se abrió, al ver a su carcelero, entendió que no habría exilio, el Senado había cambiado la pena. Parece que mi exilio será más duradero y lejano de lo que esperaba, pensó Sura sarcásticamente. (@laromapedia)

El 05 de diciembre del año 63 a.C., Publio Cornelio Léntulo fue ajusticiado en el “Tullianum”, la carcel reservada para los grandes hombres. Tullianum

Confiado en un vaticinio de las sibilas, que afirmaba que tres Cornelii serían gobernantes de Roma, Léntulo se creyó el sucesor de Lucio Cornelio Sila y Lucio Cornelio Cinna.

Junto a otros, planificó el asesinato de Cicerón y el incendio de Roma, pero el plan fracasó. Cicerón fue informado por unos galos, a quienes habían intentado convencer de colaborar en la trama, que los delataron. Ello llevó al arresto de los conspiradores a los que, en principio, se les condenaría al exilio.

Sin embargo, en el Senado, Cicerón empezó su convincente oratoria y, a pesar de que César propuso la cadena perpetua, Cicerón, con su cuarta y última Catalinaria, y con el apoyo de Catón, consiguió cambiar la sentencia a pena de muerte sin posibilidad de un proceso.

Cicerón había prometido a Sura que, llegado el caso, entregaría su cuerpo a su familia, sin embargo, su hijastro le acusó de negarse a entregarles el cadáver para su entierro y  nunca olvidaría esta afrenta.  Ese joven era Marco Antonio!!!.

Marco Antonio en la serie “Roma” de la HBO interpretado por James Purefoy

Pasaron 20 largos años, pero el 7 de diciembre de 43 a. C., ya convertido en triunviro, Marco Antonio ordenaría la muerte de Cicerón que ha llegado hasta nosotros gracias a las “Vidas Paralelas” de Plutarco. Éste se encontró abandonado a su suerte por el heredero de César, Octavio, a quien se había aliado en su lucha por el control de Roma pronunciando sus famosas Filipicas en contra de Marco Antonio.

Marco Antonio mandó que su cabeza y manos fueran expuestas en los rostra del Foro, al igual que en tiempos de Sila y Mario, como lección para aquellos que osaran oponerse a la voluntad de los nuevos prohombres de Roma: Marco Antonio y Julio César Octaviano. Cicerón no opuso resistencia a su ejecución, y, ofreciendo la cabeza, se limitó a pedir que se le matara con corrección.

Escalinatas de los Rostra, desde donde los lideres romanos ofrecian sus discursos, con las columnas sobre las que descansan las estatuas de los lideres de Roma.

Escalinatas de los Rostra, desde donde los lideres romanos ofrecían sus discursos, con las columnas sobre las que descansan las estatuas de los lideres de Roma.

Sacad vuestras propias conclusiones. Marco Antonio, más allá de las disputas políticas, tenía una razón de familia contra Cicerón y al final consiguió su venganza. ¿Quién no vengaría la afrenta contra un padre?…

Anécdotas:

Dión Casio narra como, la esposa de Marco Antonio, Fulvia, acudió al Foro, en donde su marido mandó exponer la cabeza y  manos de Cicerón, y para vengarse del orador por la muerte de su primer marido Clodio, en un acto supremo de humillación, se quitó un alfiler de oro con el que se sujetaba el pelo y le atravesó la lengua.

El hombre encargado de cumplir la ejecución fue Popilio Lenas, tribuno militar al que Cicerón había defendido con éxito en un caso civil años antes. Éste, orgulloso de su papel en el asesinato, erigió una estatua de sí mismo sentado al lado de la cabeza de Cicerón. Marco Antonio, alabó esta muestra, pero luego entregó  el hombre que había traicionado a Cicerón a la tribuna. (Dion Casio, XLVII.11.2)

Fuentes:

CONSPIRACIÓN. Harris, Robert (2008)

La Romapedia